¿Queréis ver de cerca la única colonia de buitres leonados del litoral español, y también la más cercana al mar de Europa? Pues ésta es vuestra ruta. Además, no es lo único atractivo de ella sino que las vistas hacia el mar cantábrico que nos deja en días despejados son increíbles. Y por supuesto, los orificios conocidos como «Ojos del Diablo» lo convierten en uno de los lugares con más atractivo de Cantabria.

¿Cómo llegar a los Ojos del Diablo?
Llegar al inicio de la ruta de los Ojos del Diablo es bien sencillo. Para ello deberemos conducir por la autovía A-67 hasta encontrarnos con la salida número 162. Aquí continuaremos por la nacional N-634 en dirección Oriñon. Pasados menos de 2 kilómetros, nos encontraremos una salida a mano izquierda. En este punto es donde debemos dejar el coche y lugar donde iniciaremos la ruta. Es un «parking» que no dispone de muchísimo espacio y teniendo en cuenta que es una ruta muy conocida y muy frecuentada, os recomendamos madrugar si no quereis tener problemas a la hora de aparcar.

💡 Turtle consejo
Llevar agua y crema solar y gorra si hace sol, ya que no hay fuentes ni sombras en todo el recorrido. Y por supuesto, sobra decirlo, pero: no acercarse a las buitreras.
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Puntos de interés de la ruta
Comenzamos la ruta entre encinas y ganando altitud por un sendero algo escarpado pero sencillo de seguir gracias a sus continuas marcas rojas. Os avisamos ya de antemano que menos la parte inicial, los lugares con sombra son muy muy escasos en esta ruta, así que tenerlo en cuenta.
Caminamos por una zona por la que antes de la guerra civil se extraía mineral de hierro y era bajado hasta el cargadero de Sonabia por un sistema de carretas baldes. Pero esta no es la única curiosidad. El monte Candina aloja la única buitrera de Europa en la que los buitres leonados construyen sus nidos en acantilados marinos. Llegando a lo alto de la ruta es fácil verlos con relativa facilidad.
Dejando atrás las buitreras, llegamos al protagonista, los Ojos del Diablo. Desde aquí tendremos una panorámica especial de parte de la costa cántabra, con sus acantilados y playas. Aquí podremos retomar fuerzas para volver sobre nuestros pasos hasta el coche y finalizar así la ruta.




